Monte Perdido

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sábado, 7 de febrero de 2026

Ríos Atmosféricos

En las últimas semanas, hemos visto cómo el agua ha transformado paisajes y vidas en la península Ibérica. Pero, ¿qué hay detrás de estas lluvias que parecen no tener fin? La respuesta no está solo en una "borrasca común", sino en un fenómeno fascinante y temible a la vez: los Ríos Atmosféricos (AR).

En este artículo analizaremos cómo estas "autopistas de vapor" cruzan el Atlántico para descargar toda su fuerza sobre nuestra geografía. No se trata solo de meteorología; se trata de entender un sistema donde factores tan lejanos como el Pacífico (El Niño) o el Ártico (ya hablé de esto hace tiempo)  y también tuvimos un aperitivo en marzo del año pasado .deciden si España vivirá una sequía prolongada o inundaciones históricas. Recientemente se han publicado dos estudios científicos de los que haré un resumen. 


Ríos atmosféricos
Inundaciones en la localidad gaditana de Grazalema JOAQUIN CORCHERO JOAQUÍN CORCHERO / EUROPA PRESS

Comprender el origen de este "carrusel de humedad" es el primer paso para adaptarnos a una nueva realidad climática donde los ríos ya no solo corren por la tierra, sino también por el cielo.

Los Ríos Atmosféricos (ARs) son bandas estrechas de humedad concentrada, responsables de transportar la mayor parte del vapor de agua desde los trópicos hacia latitudes altas, dos estudios recientemente publicados revelan que su comportamiento está cambiando de forma drástica.

Uno de los hallazgos más impactantes es que los ríos atmosféricos no se encuentran donde solían estar. En las últimas cuatro décadas, durante el invierno boreal, estos flujos de humedad se han desplazado entre 6° y 10° hacia los polos en ambos hemisferios.

Esto significa que regiones situadas alrededor de los 30°N y 30°S están viendo una disminución en la frecuencia de estos ríos, mientras que las zonas cercanas a los 50°N y 50°S experimentan un aumento. Este movimiento no es solo una curiosidad geográfica; tiene el potencial de alterar drásticamente la disponibilidad de agua dulce y aumentar el riesgo de inundaciones en nuevas latitudes.

Este desplazamiento tiene un impacto crítico en el Ártico. Se estima que el aumento en la actividad de los ríos atmosféricos de verano es responsable del 36% del incremento total de la humedad atmosférica en toda la región ártica desde 1979. En las zonas que sufren el calentamiento más acelerado, estos ríos llegan a explicar más de la mitad de las tendencias de humedad detectadas.

Este flujo masivo de vapor de agua no solo trae lluvia; actúa como un potente agente de la Amplificación Ártica . Al atrapar más calor, intensifica el efecto invernadero local, acelerando el derretimiento del hielo marino y creando un ciclo de retroalimentación que calienta los polos mucho más rápido que el resto del planeta.

Ríos Atmosféricos

Fig. 1. Tendencias históricas observadas y simuladas de la frecuencia, circulación del Río Atmosférico.  (A) Media zonal de las tendencias de frecuencia del río atmosférico (AR) de diciembre-enero-febrero (DJF) de ERA5 (línea azul) y la media del conjunto CESM2-LE (línea roja) para el período histórico 1979-2022. El sombreado rojo en (A) indica el quinto y el 95.º percentil de los modelos CESM2-LE. (B y C) Tendencias lineales de la frecuencia del AR del DJF de ERA5 (B) y la media del conjunto de modelos CESM2-LE (C) para el período histórico 1979-2022. (D y E) Igual que (B) y (C), pero para la altura geopotencial del DJF a 200 hPa (Z200) de ERA5 (D) y la media del conjunto CESM2-LE (E). (F y G) Igual que (B) y (C), pero para la temperatura superficial del mar (TSM) de DJF de ERSSTv5 (F) y la media del conjunto de CESM2-LE (G). El punteado negro en todos los gráficos indica tendencias estadísticamente significativas con un nivel de confianza del 95 %.

¿Por qué está ocurriendo? Más allá del calentamiento global

Aunque el aumento de las temperaturas globales permite que la atmósfera retenga más agua, el factor determinante detrás de estos cambios es la circulación atmosférica de gran escala. Los estudios destacan dos motores principales:

1. Variabilidad en el Pacífico: Un enfriamiento del Pacífico tropical oriental desde el año 2000 (similar a las condiciones de "La Niña") ha generado un mecanismo de retroalimentación que empuja los ríos atmosféricos hacia latitudes más altas.

2. Variabilidad Interna: Gran parte de estos cambios se deben a ciclos naturales del sistema climático. Los modelos actuales a veces fallan en sus predicciones porque subestiman la importancia de estos patrones de viento, que actúan como "conductos" dirigiendo la humedad hacia los polos.

Un Futuro de Extremos

Las proyecciones para finales de siglo son claras: si el calentamiento global continúa, la frecuencia de estos ríos en latitudes medias y en el Ártico podría llegar a duplicarse.

Para predecir nuestro clima futuro, ya no basta con saber cuánto subirá la temperatura. Es fundamental entender cómo cambiarán estos motores invisibles de la circulación atmosférica. Los ríos atmosféricos son los que determinan dónde lloverá, dónde habrá sequía y qué tan rápido se derretirán nuestros polos.

Todo esto da la impresión que hay una contradicción, se habla de cambio climático por un lado pero luego la conclusión es que los factores que afectan a los ríos atmosféricos son naturales.

Los estudios aclaran este punto diferenciando entre dos "motores" que trabajan al mismo tiempo. Es como un coche que acelera porque pisas el pedal (calentamiento global), pero cambia de dirección según mueves el volante (variabilidad natural).

 

Ríos Atmosféricos

Fig. 2. Este gráfico explica qué fenómenos naturales controlan la ruta de los "ríos de humedad" (causantes de grandes lluvias) tras eliminar el ruido del cambio climático. El factor Pacífico (Fila superior: El Niño) El mapa muestra que el fenómeno de El Niño es el principal motor (43% de importancia). En España: Cuando El Niño está activo, la frecuencia de estos ríos de lluvia tiende a bajar en la Península Ibérica (indicado por el color azul claro sobre España en el mapa A). El factor Ártico (Fila inferior: Oscilación Ártica) Es el segundo factor más importante (20%). Mide la fuerza de los vientos en el Polo Norte. En España: El mapa D muestra una mancha azul fuerte sobre España. Esto significa que cuando el índice Ártico es alto, los ríos de humedad se desvían hacia el norte (Reino Unido/Escandinavia), dejando a España más seca.  Los gráficos de líneas (C y F) Muestran que la coincidencia es casi perfecta (96% y 93%): si sabemos cómo está El Niño o el Ártico, podemos predecir con total seguridad hacia dónde apuntarán los ríos atmosféricos ese invierno.

El “Combustible”  (Cambio Climático Antropogénico)

El cambio climático causado por el hombre aumenta la temperatura global. Por leyes físicas (ecuación de Clausius-Clapeyron), una atmósfera más cálida puede retener más vapor de agua. El cambio climático hace que, cuando hay un río atmosférico, este lleve más cantidad de agua. Es decir, hace que los ríos sean "más gruesos" y potentes. Sin embargo, el cambio climático por sí solo no explica bien por qué se están moviendo de sitio.

El “Volante” (Variabilidad Natural / Circulación)

Aquí es donde entran los hallazgos de estos trabajos. Los investigadores notaron que los ríos atmosféricos se están desplazando hacia los polos (el "volante" ha girado).

Los modelos que solo tienen en cuenta el CO2 y el calentamiento global no predecían este desplazamiento tan brusco de 6° a 10°.

Se ha descubierto que el enfriamiento del Pacífico tropical (un ciclo natural llamado "variabilidad interna") es el que está moviendo las corrientes de aire. Es este ciclo natural el que actúa como "conducto" o "carretera" que dirige la humedad hacia el Ártico.

 ¿Por qué se habla de Cambio Climático?

Se menciona como motor final por dos razones fundamentales 

El efecto de retroalimentación: Aunque el movimiento hacia el polo lo cause un ciclo natural, una vez que el río atmosférico llega al Ártico, deposita allí una humedad que el cambio climático ha hecho más abundante. Esa humedad atrapa calor y acelera el derretimiento del hielo, lo cual es el corazón del problema del cambio climático actual (Amplificación Ártica).

La suma de fuerzas:, para finales de siglo, el calentamiento global será tan fuerte que terminará dominando sobre la variabilidad natural, pudiendo llegar a duplicar la frecuencia de estos ríos.

El patrón observado ahora: Se debe más al "volante" (variabilidad interna/vientos) que al simple calentamiento. Por eso los modelos estándar fallaban. El cambio climático es el contexto que hace que este fenómeno sea peligroso, porque amplifica el daño (más humedad, más calor, más derretimiento) y, a largo plazo, acabará siendo el motor principal que empuje todo el sistema.

Es decir: el cambio climático pone el agua y el peligro, pero la variabilidad natural es la que está decidiendo, de momento, hacia dónde apuntar el "chorro" de humedad. Pero tenemos la mala suerte de que apunte hacia a zona incorrecta, los polos que es donde más daño hace. Además existe la posibilidad de que en el futuro esta “variabilidad natural” cambie y apunte los ríos atmosféricos a las zonas habituales, pero si sucede, debido al cambio climático vendrán mucho más cargados de humedad que antes y provocarán inundaciones.

Consecuencias para la Península Ibérica

Lluvias Torrenciales y "Efecto Embudo": La Península funciona como un receptor crítico de humedad tropical. Cuando un río atmosférico se "estaciona" sobre nosotros, puede descargar en 48 horas lo que normalmente llueve en varios meses. Esto satura los suelos instantáneamente, provocando las inundaciones que vemos.

Vulnerabilidad Geográfica (El Suroeste y el Sistema Central): Las cuencas del Tajo, Guadiana y Guadalquivir son las más expuestas. Las montañas actúan como una barrera que "exprime" el río atmosférico, convirtiendo el vapor de agua en lluvia masiva (ascenso orográfico).

Aumento de la Intensidad por el Cambio Climático: Aunque dependen de ciclos naturales (El Niño/Ártico), la atmósfera ahora debido al cambio climático, retiene más vapor de agua. Esto hace que los ríos atmosféricos actuales sean más "anchos" y cargados, aumentando el riesgo de que los cauces de los ríos se desborden violentamente.

Inundaciones "Flash" (Relámpago): La llegada de estos flujos de humedad sobre zonas con gran pendiente o cauces secos (típicos de la geografía española) genera crecidas repentinas muy destructivas, con poca capacidad de reacción.

Bloqueo y Persistencia: Estamos en una fase de la Oscilación Ártica que ha permitido que la "puerta" del Atlántico se abra hacia el sur. En lugar de que el río de humedad se vaya hacia el Reino Unido, se ha quedado bloqueado sobre España.

Saturación del Suelo: Las inundaciones se producen porque el río atmosférico es una cinta transportadora continua de agua que no da tregua para que el suelo filtre el líquido, convirtiendo cada calle o campo en un canal de desagüe.

Impacto Térmico: Estos ríos traen aire templado y húmedo. Si además hay deshielo en las montañas debido a estas temperaturas más altas, el caudal de los ríos aumenta doblemente (lluvia + nieve derretida), agravando las inundaciones en las zonas bajas.

Referencias:

A global poleward shift of atmospheric rivers


sábado, 24 de enero de 2026

Temperaturas de Madrid-Retiro, (registro 1838-2025)

Como cada 5 años, me gusta actualizar los datos de temperaturas del observatorio de Madrid-Retiro que es el observatorio español que más registro tiene. 

Aquí enlace al anterior artículo (registro 1838-2020)

Comienzo con la tabla de los últimos años, el registro completo hasta 2015 se puede consultar aquí:

Y aquí el resto de años hasta 2025. 

Temperaturas medias Madrid-Retiro 2005-2025


Desde la última vez que publiqué las temperaturas en 2021 se ha batido el récord absoluto de temperatura media para un mes de mayo en 2022 con 20,6 ºC. El récord absoluto para un mes de junio en 2025 con 26,7ºC  y como ya es tradición, el record anual absoluto de calor en 2022 con 16,93 ºC.

No se ha batido ningún récord de frío en estos últimos cinco años.

Los cinco años más cálidos de la serie quedan de este modo:

1º  2022   16,93ºC

2º  2017   16,72ºC

3º  2024   16,63ºC

4º  2015   16,60ºC

5º  2023   16,53ºC

(compárese este ranking con el anterior de 2021)  Como se puede ver del top 5 hay 3 años pertenecientes a este último lustro y los otros dos pertenecen a la década anterior.  Ya no hay ningún récord del siglo XX ni del XIX.

A continuación se presentan todos los datos en una gráfica de temperaturas medias anuales de Madrid-Retiro desde 1838 hasta 2025

 

Temperatura media anual de Madrid-Retiro serie completa hasta 2025

Aunque 2024 y 2025 dan la impresión de estar descendiendo, compárese con el pico de 1856.

El valor “relativamente” bajo de 2025 16,11ºC   queda por encima del récord que duró más de 150 años de los 16,05ºC de 1856.

 

Temperatura media anual de Madrid-Retiro serie completa hasta 2025

Al final del último informe, me preguntaba sobre si este incremento de temperaturas observado estos últimos años sería exponencial.  Y para ello tomaba algunos datos de incremento de las temperaturas medias ponderadas de 30 años. Es decir calculamos la temperatura media de los últimos 30 años y el valor obtenido se lo asignamos al último año de la serie. Y este valor lo comparamos con el correspondiente de hace 10 años, de este modo podemos saber cual es el incremento de temperatura media por década.

Si partimos de los datos en bruto tenemos esta tabla.

Temperaturas medias ponderadas a 30 años por décadas:

Temperatura media de Madrid ponderada a 30 años por décadas

Como se puede ver en esta tabla, las temperaturas medias hasta 1925 estuvieron disminuyendo lentamente, a partir de 1935 se estabilizaron y se mantuvieron estables hasta 1985. Cabe destacar que este periodo de fuerte crecimiento de la ciudad no queda reflejado como un efecto “isla de calor” de ciudades grandes. Lo que invalida completamente el argumento de que el calentamiento observado se debe al efecto isla de calor, pues de ser así, este incremento se habría observado justamente en este periodo o incluso en el periodo anterior pero nunca después de 1985 donde el Retiro ya estaba dentro de  una ciudad grande.

Finalmente observamos un incremento en torno a 0,4 ºC por década desde 1995 el cual obedece completamente al cambio climático. Pero refuta mi hipótesis de un calentamiento exponencial. Si es exponencial sigue una curva muy suave que lo hace casi indistinguible de un calentamiento lineal. Lo cual no deja de ser alarmante. Un calentamiento de 0,4ºC por década implica 4ºC por siglo (una auténtica burrada)  en términos geofísicos. En ninguna época geológica anterior se ha registrado un calentamiento tan rápido.

Se puede decir que la temperatura media de Madrid es (o mejor dicho era) de 14 ºC, pero desde 1995 ha aumentado a razón de 0,4ºC por década. Es decir en 2025 estamos ya  1,64ºC por encima del valor “nominal” que le corresponde a la ciudad de Madrid.  Hacia 2035 alcanzará los 16ºC y los 17ºC para 2055. 

Las temperaturas medias son engañosas, con 14ºC de media los días más cálidos de Madrid estaban cercanos a los 39ºC, con 15,64 ºC de media ya se rebasan con facilidad los 40ºC y con 17ºC veremos 42ºC sin dificultades, pero eso no es lo peor. Lo peor es que  si con 14ºC de media  teníamos 1 o 2 días de 39ºC al año, con 17ºC de media podríamos tener más de 20 o 30 días anuales por encima de 39ºC y no solo eso,  en Madrid las temperatura mínimas veraniegas solían descender de los 20ºC, actualmente ya es difícil ver en verano mínimas por debajo de los 20ºC y con 17ºC de media los 25ºC de mínima serán habituales en verano.

La ciudad de Madrid está lentamente dejando de ser habitable en verano.


sábado, 27 de diciembre de 2025

Resumen del libro “Los próximos cien años” de Jonathan Weiner

Acabo de releer uno de mis libros de cabecera sobre el cambio climático, aunque es un libro que ya se puede considerar antiguo, no deja de sorprenderme la clarividencia del autor ya en aquellos años (finales de los 80) sobre lo que estaba por llegar, y sobre su capacidad de síntesis. Y es que no hay nada como andar sobre una pista certera para dar con la clave para predecir el futuro. En este caso su antigüedad lejos de hacerlo perder valor, nos sirve para verlo con la perspectiva del tiempo y comprobar lo acertado de sus reflexiones. 

Por su puesto que este libro no se lo ha leído (ni a oído hablar de él) ningún negacionista del cambio climático, entre otras cosas porque los negacionistas del cambio climático no leen. 

“Los próximos  cien años” de Jonathan Weiner


Aunque se titula los próximos cien años, no habla de predecir el futuro, ni de geopolítica, se centra solo en el estudio del cambio climático conocido hasta ese momento (y no era poco) y las consecuencias a largo plazo que tendrá. Voy a resumirlo por capítulos aunque me he saltado el primer capítulo que es una pequeña introducción al concepto de las siete esferas que se comentará más adelante, basándose en la historia de la ecosphere (una pequeña esfera de vidrio herméticamente cerrada con unos camarones y algunas algas, a modo de reflejo de lo que es la tierra ).

Precisiones minuciosas

El caso del CO₂ y la curva de Keeling: El punto central del capítulo se relaciona con la curva de Keeling (la medición continua y precisa de dióxido de carbono atmosférico realizada en el Observatorio de Mauna Loa, Hawái). Weiner describe la disciplina de los científicos que, día tras día, año tras año, documentaron el ascenso constante y alarmante de las concentraciones de CO₂. Esta medición, que muestra una fluctuación estacional pero una tendencia alcista imparable, se convierte en el símbolo de la evidencia.

Resumen del libro “Los próximos  cien años” de Jonathan Weiner


Weiner explica cómo la ciencia ambiental pasó de hablar de "contaminación" en términos generales a medir con precisión la química del aire, el agua y el suelo. Las "precisiones minuciosas" son los números y los gráficos que, aunque aburridos para el ojo inexperto, son la prueba más poderosa de que la humanidad está alterando la atmósfera a una velocidad sin precedentes.

Se explora la forma en que los científicos utilizan núcleos de hielo polar (burbujas de aire atrapadas en el hielo) para mirar miles de años atrás y medir la composición atmosférica histórica. Estos datos minuciosos demuestran que las concentraciones actuales de gases de efecto invernadero han superado los límites naturales de la variabilidad de la Tierra, confirmando que la mano del hombre es la causa.

La curva de Keeling

Este capítulo narra la historia del químico atmosférico Charles David Keeling y su incansable trabajo que resultó en la curva que lleva su nombre. (La curva de Keeling es el primer gráfico de este post . El capítulo comienza describiendo el escepticismo inicial y la falta de datos sobre el dióxido de carbono (CO₂) en la atmósfera a mediados del siglo XX. Keeling se propuso medir las concentraciones de CO₂ con una precisión nunca antes vista. Keeling eligió el observatorio de Mauna Loa en Hawái como su sitio principal de muestreo. Este lugar, aislado en medio del Océano Pacífico, era perfecto porque ofrecía un aire "limpio" y bien mezclado, lejos de las fuentes de contaminación local, lo que permitía medir la verdadera composición global del aire.

El texto enfatiza la disciplina y la dedicación de Keeling, quien se mantuvo midiendo día tras día, a menudo luchando por conseguir financiación para una tarea que muchos consideraban tediosa o innecesaria en sus inicios. La curva de Keeling, registrada a partir de 1958, reveló dos patrones fundamentales y esenciales para comprender la crisis climática: El  ciclo de la respiración de la biosfera (La oscilación anual, subida y bajada obedeciendo a las estaciones) y la curva de Keeling, que  no es una línea recta., sino que muestra un patrón de subida constante.

Los niveles de CO₂ descienden durante la primavera y el verano en el hemisferio norte (donde hay más masa terrestre), ya que las plantas crecen y absorben CO₂ a través de la fotosíntesis. Los niveles suben en otoño e invierno, cuando las plantas mueren y liberan el carbono. Este patrón demuestra que la biósfera está viva y activa. Pero la tendencia alarmante (un ascenso constante). Lo más crucial de la curva es su tendencia al alza implacable de un año a otro. A pesar de la caída estacional, cada pico y cada valle subsiguiente se encuentra a un nivel más alto que el anterior. El capítulo subraya que este ascenso constante no es natural y es el resultado directo de la quema de combustibles fósiles por parte de la humanidad.

Weiner posiciona la Curva de Keeling no solo como una gráfica, sino como el diagnóstico médico del planeta. Antes de Keeling, la idea del calentamiento global era una hipótesis. Después de Keeling, se convirtió en un hecho medido y cuantificado. El capítulo explica que la curva demuestra que la Tierra no es capaz de absorber todo el CO₂ que producimos. Una parte se absorbe en los océanos y la biósfera, pero el excedente se acumula en la atmósfera, lo que conduce al aumento del efecto invernadero.

Atropos

Aquí se aleja de las precisiones numéricas de la atmósfera (capítulos 2 y 3) para centrarse en la pérdida de la vida biológica y la extinción de especies causada por la actividad humana. El título es una referencia directa a la mitología griega: Átropos (Atropos) era una de las tres Moiras (Parcas o Destinos), la encargada de cortar el hilo de la vida, simbolizando la inevitabilidad y la finalidad de la muerte.

El capítulo aborda la crisis de la biodiversidad y argumenta que la humanidad se ha convertido en una fuerza geológica que está precipitando una extinción masiva comparable a las grandes extinciones del pasado de la Tierra. Weiner se centra en la destrucción de los hábitats más ricos en especies del mundo: los bosques tropicales húmedos. Explica que, aunque cubren una pequeña porción del planeta, albergan la gran mayoría de la diversidad biológica. La tasa de deforestación se presenta como la principal causa de la pérdida de especies.

La tasa acelerada de pérdida. El autor no solo documenta que las especies están desapareciendo, sino que enfatiza la velocidad a la que esto sucede. La pérdida de especies es un proceso que normalmente lleva milenios, pero la actividad humana lo está acelerando a una tasa sin precedentes, incluso en una escala de tiempo de décadas. El concepto de "Átropos" entra en juego al recalcar que la extinción es el punto final absoluto. A diferencia de la contaminación o el agotamiento del ozono, que en teoría pueden revertirse o sanarse a lo largo del tiempo, una especie perdida se ha ido para siempre. Este acto de "cortar el hilo de la vida" biológica es irreversible y empobrece permanentemente el patrimonio genético del planeta.

El capítulo reflexiona sobre las implicaciones de esta pérdida de biodiversidad para los ecosistemas globales. La extinción no solo significa la pérdida de una criatura, sino la desestabilización de las complejas redes de vida que mantienen el funcionamiento de la Tierra, desde la polinización hasta la composición química del suelo.

"Atropos", es una advertencia sombría que subraya la finalidad del daño ambiental humano. Mueve el foco del aire que respiramos a las criaturas que nos rodean para mostrar que la crisis ambiental no solo afecta el clima, sino que está eliminando la vida misma de forma permanente.

Un lento Eureka

Marca un punto de inflexión en el libro, ya que sintetiza la información dispersa de los capítulos anteriores para formar una conclusión unificada y aterradora sobre el destino de la Tierra. El título en sí mismo subraya que la comprensión científica del cambio climático no fue una revelación única e instantánea, sino un proceso gradual y difícil de aceptación por parte de la comunidad científica y el mundo.

El capítulo se centra en el proceso de síntesis y la toma de conciencia de que los problemas ambientales (el agujero de ozono, el aumento del CO₂, la extinción) no eran crisis aisladas, sino manifestaciones interconectadas de un único fenómeno: la intervención humana a escala planetaria (el inicio de la era del antropoceno, aunque el término no se usara formalmente en ese momento). Weiner describe cómo los científicos de diferentes campos (químicos atmosféricos, oceanógrafos, biólogos) empezaron a notar que sus datos individuales contaban una historia compartida.

El "lento eureka" es la realización de que la quema de combustibles fósiles no solo calienta la Tierra, sino que también acidifica los océanos. La deforestación no solo causa extinción, sino que también libera carbono a la atmósfera, alimentando el calentamiento.

El capítulo establece que la humanidad ya no es solo un pasajero en la Tierra, sino un agente geológico que está reescribiendo las reglas de funcionamiento del planeta. El texto subraya la dificultad para aceptar la magnitud de este "eureka". La mente humana y las estructuras políticas están acostumbradas a problemas locales o a corto plazo, no a cambios sistémicos que abarcan siglos y que requieren una cooperación global sin precedentes.

El capítulo narra el momento en que las preocupaciones teóricas sobre el efecto invernadero se transforman en una realidad probada que exige una respuesta inmediata, superando las dudas y el escepticismo inicial dentro de la propia ciencia. "Un lento eureka" no solo expone el problema, sino que implica que la comprensión clara y unificada de la crisis es el primer paso crucial para formular soluciones. Si los problemas están interconectados, las soluciones también deben serlo. El capítulo se convierte en un llamado a la acción basado en la ciencia confirmada, invitando al lector a unirse a ese mismo "eureka" y a aceptar la magnitud de la tarea que tienen por delante los próximos cien años.

El primer verano del tercer milenio 

El título "El primer verano del tercer milenio" se refiere al verano de 1988 en los Estados Unidos donde se produjeron grandes olas de calor y sequías que recordaban el “Dust bowl” de los años 30 del  siglo XX). Utiliza una escala temporal histórica y épica para describir el momento en que la humanidad ya no puede ignorar el cambio climático. El capítulo sitúa este verano como el primer gran hito climático del nuevo milenio. No es solo un verano caliente, sino el signo de que la Tierra ha cruzado un umbral fundamental. Es el inicio oficial de la era en la que la humanidad es la fuerza dominante que moldea el clima (la era geológica informalmente conocida como el antropoceno). El capítulo abandona los gráficos de la curva de Keeling para describir la sensación visceral de un mundo que comienza a recalentarse. Se centra en el impacto de las olas de calor prolongadas, las sequías extremas y el aumento de la intensidad de las tormentas y huracanes, que son los primeros síntomas dramáticos del calentamiento global.

Representa el momento en que la ambigüedad climática termina. Ya no es posible que los gobiernos, los medios o el público en general atribuyan los fenómenos meteorológicos extremos únicamente a la "variabilidad natural". El calor es la prueba viviente e ineludible de que los datos científicos de las décadas anteriores se han materializado en nuestro día a día.

Resumen del libro “Los próximos  cien años” de Jonathan Weiner


El capítulo utiliza este verano para advertir que el planeta tiene límites. Este es el primer aviso severo de que el sistema terrestre está reaccionando a la presión humana, lo que obliga a la sociedad a confrontar las consecuencias a largo plazo (como la subida del nivel del mar) que solo se agravarán a medida que el milenio avance. En resumen, el capítulo es la visualización narrativa y dramática de la tesis central del libro: el futuro predicho ya está aquí. El "primer verano del tercer milenio" es el momento de la verdad, un punto de no retorno a partir del cual el cambio climático se convierte en el factor dominante de la existencia humana.

Sobre este capítulo publicaré un post próximamente para poner en contexto aquel verano de 1988.

Las siete esferas

Es capítulo funciona como una gran síntesis final en la obra de Jonathan Weiner, justo antes de abordar las soluciones y el futuro a largo plazo. Este capítulo no se limita a documentar una amenaza, sino que descompone el planeta en sus sistemas fundamentales (las "esferas") para mostrar cómo todos ellos están siendo alterados simultáneamente por la humanidad, subrayando la complejidad de la crisis. Tras haber presentado el calentamiento (CO₂) y la extinción (Átropos) por separado, este capítulo fusiona todas las amenazas en una visión holística. Demuestra que la crisis no es de agua, aire o vida, sino de sistemas en red.

El capítulo enumera y describe la situación de las grandes esferas de la ciencia de la Tierra:

o Atmósfera: Amenazada por el CO₂ y el agotamiento del ozono.

o Hidrosfera (Océanos y Agua): Amenazada por el calentamiento, la acidificación y la contaminación.

o Criosfera (Hielo): Amenazada por el deshielo y el consecuente aumento del nivel del mar.

o Litósfera (Tierra/Suelo): Amenazada por la erosión, la desertificación y el agotamiento de los recursos.

o Biosfera (Vida): Amenazada por la extinción masiva y la destrucción del hábitat.

La contribución clave de Weiner aquí es  la inclusión de las esferas dominadas por el hombre, que son tanto la causa del problema como la única vía para la solución:

o Tecnosfera (Tecnología y Energía): La esfera que debe transformarse, alejándose de los combustibles fósiles y buscando innovaciones que permitan una coexistencia sostenible.

o Sociosfera o Politosfera (Sociedad y Política): La esfera de la gobernanza, la legislación, la economía y el comportamiento social, que debe coordinarse globalmente para implementar cualquier solución efectiva.

"Las siete esferas" es el argumento definitivo de Weiner de que el problema no se puede abordar con soluciones puntuales. La crisis ambiental es estructural y sistémica, y requiere que la humanidad aprenda a gestionar todos los sistemas interconectados del planeta. Este entendimiento global es la premisa para la discusión final del libro sobre la esperanza y la acción.

Agujeros de Ozono

En los años 80 el agujero de ozono estaba a la orden del día (y si ya no lo está fue gracias al protocolo de Montreal, y una posterior ratificación que abandonó  totalmente la producción mundial de CFC´s). Nada que ver con las COP del cambio climático. El capítulo titulado "Agujeros de Ozono" se centra en la crisis de la capa de ozono, un problema ambiental que, aunque distinto del calentamiento global, sirve como un ejemplo fundamental de la capacidad humana de alterar el planeta y, crucialmente, de su capacidad de acción colectiva.

El capítulo narra la historia del descubrimiento y la respuesta a la destrucción de la capa de ozono estratosférico, que protege la vida terrestre de la dañina radiación ultravioleta (UV) del Sol. Weiner relata el trabajo pionero de químicos como Sherwood Rowland y Mario Molina (ganadores del Premio Nobel) que, ya en la década de 1970, teorizaron que los clorofluorocarbonos (CFC), utilizados en aerosoles y refrigeración, podían ascender a la estratosfera y destruir las moléculas de ozono (O3) catalíticamente.

El "agujero" real, una dramática y rápida disminución de la concentración de ozono, fue confirmado a principios de los años 80, especialmente sobre la Antártida, donde las condiciones de frío extremo y las nubes estratosféricas polares magnifican la destrucción. El capítulo se enfoca en las implicaciones directas para la vida. El aumento de la radiación UV plantea riesgos graves para la salud humana (aumento de cáncer de piel, cataratas) y amenaza la base de la cadena alimentaria marina, afectando al fitoplancton.

El punto más importante de este capítulo, en el contexto de un libro sobre el destino de los próximos cien años, es que la crisis del ozono es el ejemplo de un problema ambiental que fue efectivamente abordado a nivel mundial. Se destaca la creación del Protocolo de Montreal (1987),  un acuerdo internacional que estableció la eliminación gradual de la producción de CFCs. Weiner usa este caso para ilustrar que, cuando la ciencia es clara y las consecuencias son suficientemente urgentes, la cooperación política global es posible, ofreciendo un rayo de esperanza frente a la mucho más compleja crisis del calentamiento global.

 "Agujeros de Ozono" es la historia de una catástrofe evitada: una prueba de que los humanos somos capaces de generar un daño catastrófico a escala planetaria, pero también somos capaces de reconocerlo, ponernos de acuerdo y empezar a revertirlo. Es una lección de esperanza pragmática para los desafíos restantes del tercer milenio.

“Los próximos  cien años” de Jonathan Weiner


La isla de Lovejoy

El capítulo titulado "La Isla de Lovejoy" se adentra en el corazón de la crisis de la biodiversidad y la extinción (un tema introducido en el capítulo "Átropos"), utilizando la metáfora de las islas para explicar por qué la destrucción de los bosques tropicales es tan catastrófica.

El capítulo se centra en el trabajo del biólogo conservacionista Thomas Lovejoy y su famoso experimento en el Amazonas. El experimento de fragmentación. El capítulo describe el proyecto de campo más ambicioso e importante de Lovejoy: el Proyecto de Dinámica Biológica de Fragmentos Forestales (BDFFP) cerca de Manaus, Brasil. Este experimento consistió en dejar intencionalmente parcelas de bosque de diferentes tamaños (por ejemplo, 1 hectárea, 10 hectáreas, 100 hectáreas) rodeadas por pastizales despejados (que actuaban como un "océano").

La idea era poner a prueba la teoría de la Biogeografía de Islas, que predice que las islas (en este caso, los fragmentos de bosque) pierden especies de forma predecible en función de su tamaño y su aislamiento. Los resultados del experimento, que se detallan en el capítulo, fueron sombríos. Los fragmentos pequeños no solo perdieron especies, sino que experimentaron una pérdida de especies masiva y rápida después del aislamiento.

Se narra el fenómeno del "efecto de borde", donde los bordes de los fragmentos sufren cambios drásticos de temperatura, humedad y viento, matando plantas y perturbando microclimas. Esto llevó a la extinción local (la pérdida de ciertas especies de aves, insectos o anfibios) mucho antes de lo esperado. El concepto de "Isla de Lovejoy" se convierte en una poderosa metáfora para lo que está sucediendo a todos los bosques tropicales del mundo. Cada vez que un bosque es talado para la agricultura o la ganadería, las parcelas restantes se convierten en islas.

La conclusión del capítulo es que no es suficiente con guardar unos pocos parches de bosque; la conectividad y el tamaño son vitales. La pérdida de especies no es aleatoria, sino un proceso predecible y acelerado por la fragmentación del hábitat, consolidando el argumento de que la humanidad es el catalizador de una extinción masiva. En esencia, el capítulo "La Isla de Lovejoy" proporciona la prueba de campo de que la actividad humana está impulsando la extinción biológica a través de la destrucción y la fragmentación del hábitat.

El oráculo de GAIA

Este capítulo proporciona un marco teórico para comprender la magnitud y la interconexión de las crisis detalladas en capítulos anteriores. El título hace referencia directa a la Hipótesis de Gaia, desarrollada por James Lovelock, la cual postula que la Tierra es un sistema autorregulado complejo donde la vida (la biósfera) interactúa con los componentes inorgánicos (atmósfera, océanos, roca) para mantener un medio ambiente apto para la vida.

Weiner introduce a Lovelock y su visión de la Tierra como un organismo vivo que se "gestiona" a sí mismo. La vida no solo se adapta al medio ambiente, sino que lo crea y lo regula. Por ejemplo, la vida ha regulado la temperatura, el nivel de salinidad de los océanos y la composición del oxígeno atmosférico a lo largo de miles de millones de años.

El "Oráculo" del título se refiere a que los datos ambientales (la curva de Keeling, el agujero de ozono, las extinciones) son la voz de Gaia que nos advierte. Estos datos no son solo números; son las señales de que la acción humana está poniendo a prueba los mecanismos de autorregulación del planeta. El capítulo plantea la pregunta fundamental: ¿Hemos empujado a Gaia demasiado lejos? ¿Seguirá el sistema respondiendo a nuestro estrés manteniendo un estado habitable, o superaremos un punto de inflexión que la obligará a cambiar a un nuevo estado de equilibrio, uno que podría ser mucho menos hospitalario para la civilización humana?

"El oráculo de Gaia" es una reflexión sobre el destino y la responsabilidad. Subraya que la Tierra no es un recurso pasivo, sino un sistema dinámico que reacciona. Si continuamos alterando las "siete esferas" de manera imprudente, Gaia se regulará, pero no necesariamente para nuestro beneficio. La lección es que la supervivencia de la civilización depende de que la humanidad aprenda a leer y respetar las "profecías" del sistema terrestre.

En esencia, este capítulo eleva la discusión del nivel de los problemas ambientales específicos a una comprensión holística y filosófica de que estamos interfiriendo con un sistema vivo y que su respuesta determinará el destino de los próximos cien años.

La nueva pregunta

Este capítulo sirve como la conclusión o el epílogo de la obra, donde Weiner sintetiza todos los datos y advertencias en un llamado final a la acción y la reflexión. El libro comenzó con la pregunta de si la humanidad estaba alterando fundamentalmente el planeta. Los capítulos intermedios (Keeling, Atropos, Gaia) han respondido a esta pregunta con un rotundo Sí. (Aunque los poderosos, como siempre, tratan que no lo sepamos)

La "vieja pregunta" era: ¿Está sucediendo? La "nueva pregunta" que plantea Weiner es: ¿Cómo vamos a vivir ahora que lo sabemos? El autor argumenta que la humanidad, por primera vez en su historia, tiene una conciencia científica de su papel como fuerza geológica dominante. La tarea que enfrenta la civilización es la de la autoadministración planetaria.

El capítulo subraya que el destino de los próximos cien años no está predeterminado, sino que es una cuestión de elección. Weiner enfatiza el poder único de la inteligencia y la tecnología humanas para crear el problema, pero también para resolverlo.

La nueva pregunta se reduce a cómo una especie fragmentada en naciones y economías puede unirse para gestionar un único sistema planetario (la Gaia descrita anteriormente). El precedente del ozono: Se recuerda el éxito del Protocolo de Montreal (visto en "Agujeros de ozono") como prueba de que la cooperación global, impulsada por la ciencia, es posible incluso cuando implica un costo económico inmediato. Weiner termina el libro con una nota de esperanza cautelosa. No ofrece soluciones fáciles, sino que centra la esperanza en la adaptabilidad y la creatividad humanas. La nueva pregunta no es solo sobre sobrevivir, sino sobre cómo prosperar en el futuro. Implica cambios profundos en la forma en que pensamos sobre el consumo, la economía, el crecimiento y nuestra relación con el mundo natural.

En conclusión, "La nueva pregunta" es una invitación al lector a dejar de lado la negación y la pasividad. El libro ya ha proporcionado todas las pruebas; el capítulo final exige que la humanidad elija activamente su futuro, aceptando la responsabilidad sin precedentes de ser los únicos administradores del planeta en el tercer milenio.

Aunque se trata de un libro “antiguo” como se puede ver, está más de actualidad que nunca y a mí, su lectura me ha resultado interesantísima, a pesar que me ha revelado pocas cosas que ya no supiera (entre otras cosas porque ya lo leí en los años 90), pero eso sí, es un resumen excelente de lo que hay que saber sobre el cambio climático. Quien no quiera comprarse el libro, si vive cerca de mi o/y me conoce personalmente me lo puede pedir, (con vuelta) 😉







sábado, 29 de noviembre de 2025

El gráfico de la vergüenza

Estudio del incremento anual de CO2 en la atmósfera (1958-2024)

Estos días los dirigentes mundiales han estado de nuevo reunidos en la COP30, con la pretensión de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero ¿?, y como casi siempre han acordado dejarlo todo igual que estaba, pero ¿Qué hay de los acuerdos anteriores?¿hay resultados tangibles? vamos a verlo.

El gráfico inferior de la concentración atmosférica de CO2 en partes por millón (ppm), está confeccionado con los datos públicos que se pueden obtener (antes de que la censuren) de la NASA de https://science.nasa.gov/earth/explore/earth-indicators/carbon-dioxide/

En la página web veréis este gráfico que ya de por sí es bastante elocuente:

 

Concentración atmosférica de CO2 en partes por millón

Fig 1. Concentración atmosférica de CO2 en partes por millón. La forma de sierra anual se debe a que en el hemisferio Norte hay más tierra que en el Sur, de modo que en primavera las plantas absorben más CO2 y en otoño lo liberan.

El incremento exponencial se debe a la concentración de CO2 procedente de la quema de combustibles fósiles. De forma natural dicha concentración se ha mantenido casi constante en torno a las 280 ppm variando unas pocas centésimas de ppm anuales conforme a los ciclos naturales de glaciación/desglaciación entre otros.

 C. David Keeling, del Instituto Scripps de Oceanografía (SIO), obtuvo datos desde marzo de 1958 hasta abril de 1974.Los datos se obtuvieron del sitio web de Scripps (scrippsco2.ucsd.edu). El promedio mensual de CO₂ se calculó a partir de los valores promedio diarios. 

Este gráfico muestra el incremento constante desde que hay registros, ya de por sí, asusta bastante (si comprendes su significado) pero el gráfico que es mucho menos habitual ver, es el que muestro a continuación:

Este gráfico muestra la tasa anual de incremento en la concentración de CO2 en partes por millón (ppm), reflejando la variación de un año a otro.

 

Incremento de la concentración atmosférica de CO2 en partes por millón

Fig 2. Incremento de la concentración atmosférica de CO2 en partes por millón. 

Este gráfico debería ser una línea recta en el peor de los casos, y si realmente se cumplieran los protocolos que se firman y de los cuales los políticos de llenan la boca, debería ser descendente y en valores negativos, pero no vemos nada de eso. ¿Qué significa eso?  Pues que la concentración de CO2 atmosférica no solo no se ha estabilizado, sino que cada año aumenta más deprisa. Es decir nada de descarbonización, ni de crecimiento sostenible ni nada de nada, la concentración de CO2 sigue subiendo a más velocidad que nunca y con ella el cambio climático seguirá agravándose.

El objetivo inicial de no superar los 2ºC de incremento y el posterior de no superar los 1,5ºC; es como se puede ver en la gráfica, una mera declaración de intenciones para salir bien en la foto, pero los datos hablan por sí solos. No hay nada detrás.

Durante la década de los años 60 el promedio de incremento fue de 0,86 ppm/año, subió a 1,29 ppm/año en la década de los 70; 1,6 ppm/año en la de los 80, Descendió a 1,51 ppm/año en la década de los 90 para aumentar de nuevo a 1,95 ppm/año en los 2000 y a 2,43 ppm/año en la década de los 2010. Actualmente el promedio está en 2,63 ppm/año  Fig. 3 y subiendo como se puede intuir viendo la Fig. 2. 

 

Incremento medio por décadas en la concentración atmosférica de CO2 en partes por millón ppm/año

Fig. 3 Incremento medio por décadas en la concentración atmosférica de CO2 en partes por millón ppm/año.

2024 el año de mayor incremento registrado

2024: Con una tasa de incremento de 3,5 ppm (el valor más alto en el gráfico). Registró el mayor crecimiento interanual toda la serie histórica. Una cosa son las políticas y las intenciones y otra muy diferente son los DATOS.

La tendencia general muestra que las tasas de incremento anual han sido mayores y más frecuentes en las últimas décadas, especialmente a partir de los años 90.

Los valores más bajos se concentran principalmente en los primeros años de la serie (décadas de 1960 y 1970).

Para terminar este epígrafe pongo los datos en bruto en una tabla.

 

Concentración media de CO2 atmosférico en ppm y tasa de incremento anual

Tabla 1. Concentración media de CO2 atmosférico en ppm y tasa de incremento anual. Datos de C. David Keeling, del Instituto Scripps de Oceanografía (SIO), obtuvo datos desde marzo de 1958 hasta abril de 1974.Los datos se obtuvieron del sitio web de Scripps (scrippsco2.ucsd.edu). El promedio mensual de CO₂ se calculó a partir de los valores promedio diarios.

Los protocolos climáticos más significativos

En 1992 se firmó la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) con el objetivo de Proporcionar el marco para la acción climática, buscando la "estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero" para evitar interferencias peligrosas. 

En 1997 se firmó el Protocolo de Kioto que fue Primer acuerdo vinculante que establece metas de reducción de emisiones de GEI (Gases de efecto invernadero) para los países industrializados, con el objetivo de reducir en un promedio del 5% sus emisiones para el período 2008-2012 respecto a 1990. Como veremos más adelante el apellido del acuerdo “para los países industrializados” hace que se “cumpla” pero su cumplimiento resulta del todo inútil.

Acuerdo de Copenhague (COP 15) Aunque no fue un acuerdo legalmente vinculante, sentó las bases para el compromiso de limitar el aumento de la temperatura global a menos de 2ºC y marcó la transición hacia un enfoque más inclusivo que involucraba a países en desarrollo. Lo de inclusivo supongo que sonará muy bien, pero no sé cómo pretenden limitar el calentamiento a “solo 2ºC” aumentando exponencialmente las emisiones.

Y finamente el  Acuerdo de París de 2015. Es el acuerdo climático más importante, buscando limitar el aumento de la temperatura global muy por debajo de 2ºC y esforzarse por limitar el aumento a 1,5ºC. Requiere que todos los países presenten sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), que son sus planes de acción climática para reducir las emisiones. Bla, bla, bla, palabras, palabras, documentos y documentos, buenas intenciones, sonrisas y fotos (y viajes en avión a las reuniones de ejecutivos). Pero veamos a continuación los resultados reales con datos de tales acuerdos.

Emisiones netas de CO2

Llegados a este punto, vamos a ver unos gráficos sobre emisiones de CO2 de los diferentes países y regiones del mundo; he tomado dos referencias, una desde 1958 para poder compararlo con las gráficas de arriba y otra desde 1990 como año de referencia del protocolo de Kioto.

 

Emisiones mundiales totales de CO2 en miles de millones de toneladas

Fig 4. Emisiones mundiales totales de CO2 en miles de millones de toneladas (billion en inglés). Datos de https://ourworldindata.org/co2-and-greenhouse-gas-emissions

Como  se puede ver, salvo pequeños descensos coincidentes con las crisis económicas la gráfica siempre va hacia arriba, y además con unas cantidades difíciles de imaginar. Casi 40 mil millones de toneladas anuales vertidas a la atmósfera cada año. Con estos datos ¿Cómo se pretende disminuir la amenaza del cambio climático? 

En esta tabla tenemos los datos desglosados por regiones y algunos países.

 

Incremento de las emisiones de CO2 a nivel mundial desde 1958.

Tabla 2. Incremento de las emisiones de CO2 a nivel mundial desde 1958.

A nivel mundial se ha producido un incremento de 349% desde 1958 lo que deja lugar a pocas esperanzas.  (un 349% puede parecer poco, pero en 1958 ya se emitía mucho, en realidad en 2023 se emitieron 29.320.402.700 toneladas más que en 1958).

Como hemos visto, los objetivos del protocolo de Kioto eran reducir las emisiones por debajo del 5% respecto a 1990. Aunque parece ser que nadie se dio cuenta que las emisiones de 1990 eran desproporcionadamente enormes, del orden de los 22.000 millones de toneladas de CO2 anuales (22.000.000.000) suficientes para hacer aumentar la concentración atmosférica unas 1,5 ppm/año ¿se ha cumplido?  Vamos a verlo en la tabla 3.

 

Incremento/decremento de las emisiones de CO2 desde 1990, desglosado por regiones o grandes países emisores.

Tabla 3. Incremento/decremento de las emisiones de CO2 desde 1990, desglosado por regiones o grandes países emisores.

Como se puede ver en la Tabla 3. El protocolo de Kioto fue un fracaso absoluto, a nivel mundial las emisiones han aumentado un 66% respecto a 1990, lejos de la disminución del 5% acordada, (aunque la trampa era que solo los países industrializados estaban obligados)  por lo que vemos que Europa parece haber cumplido con una reducción entre el 35 y el 40% y Estados Unidos con un descenso del 4% . España no cumple por muy poco, con un descenso el 4%.

Este descenso de Europa y Estados unidos es engañoso, en realidad lo que han hecho ha sido trasladar su industria pesada a China e India. Por lo que a nivel mundial en incumplimiento es flagrante.

Este hecho se ilustra muy bien en la siguiente gráfica de emisiones por grandes países emisores.


 


Fig 5. Emisiones de CO2 desde 1958, de algunos países principales emisores.

Como curiosidad vamos a ver las emisiones de España en solitario, lo que parece alentador. Aunque hay que tener en cuenta lo dicho anteriormente de la “exportación” a otros países de la industria pesada. Nótese también que los planes de energías renovables solo aplican a la generación eléctrica que en el mejor de los casos supone el 20% de la energía que consume un país. El 80% restante son energías fósiles.  Y si lo que se pretende es “electrificar” la industria y el transporte incluyendo el pesado, entonces habría que multiplicar por 4 toda la generación eléctrica y la distribución de redes. Que a día de hoy ya empiezan a dar signos de saturación. Tarea titánica pero no imposible, y esto en un país mediano como España. ¿se podrá hacer a nivel mundial?. 

Por otro lado, la caída tan pronunciada de España se debe más bien a la crisis inmobiliaria de 2007 que a la voluntad política. Aunque afortunadamente no ha remontado, gracias a las renovables y como se ha dicho anteriormente a la desindustrialización exportada a países emergentes y por tanto no obligados a disminuir emisiones. 

También hay que tener en cuenta que el consumo de carbón en España se ha reducido prácticamente a cero, y eso no ha sido por voluntad política sino más bien por que se ha agotado el carbón. Y el agotamiento no ha venido por su desaparición en las minas, sino porque sale más barato importar del extranjero una tonelada de carbón que sacarla de una mina española. Este mismo fenómeno acabará sucediendo con el carbón el gas natural y el petróleo a nivel mundial, no se acabará el petróleo, pero la energía para extraer un barril superará la energía que proporciona dicho barril y eso es antieconómico independientemente del precio del barril de petróleo.

En resumen, las disminuciones observadas en los países industrializados para cumplir el protocolo se deben a una migración de la industria pesada a los países emergentes que no estaban obligados a cumplir, es decir a nivel global no hemos hecho nada.

Emisiones de CO2 de España desde 1958.

Fig. 6. Emisiones de CO2 de España desde 1958.

Y como ejemplo basta solo una gráfica más, al comparar las emisiones de España con algún país en vías de desarrollo de su mismo tamaño “emisivo” nos damos cuenta por dónde van los tiros  y el significado real de los países “emergentes”.

 

Emisiones de CO2 comparadas entre  España y Arabia Saudí desde 1958.

Fig. 6. Emisiones de CO2 comparadas entre  España y Arabia Saudí desde 1958.

Aquí se ve claramente que un país de “emisiones medias” (in situ, por que Arabia Saudí en realidad exporta enormes cantidades de petróleo para ser quemadas en otros países) con emisiones similares a las de España hasta el año 2000, a partir de ahí las emisiones de España comienzan a disminuir mientras que las de Arabia Saudí se disparan. El mismo ejemplo a nivel mucho más grande se puede ver en la Fig. 5 entre Estados Unidos y China (Y también la India).

Emisiones 0

Con estos datos, incluso si hoy mismo dejáramos de emitir, es decir: imaginad que hoy mismo las emisiones mundiales fueran cero. (Cosa prácticamente imposible a la vista de los datos, en el mejor de los casos nos llevará hasta cerca del año 2100 siendo optimistas).

Aunque las emisiones de CO2 se detuvieran hoy, la concentración atmosférica del gas no comenzaría a disminuir inmediatamente a un ritmo rápido. De hecho, tardaría siglos en volver a niveles preindustriales debido a que los océanos y la biosfera necesitan tiempo para absorber el CO2 ya presente.

Además, la anomalía de la temperatura debida al cambio climático provocado por el  CO2 acumulado en la atmósfera no disminuiría inmediatamente; la inercia térmica de los océanos significa que el calentamiento continuaría durante un tiempo, incluso sin nuevas emisiones. El punto de 1,5 ºC de anomalía respecto a la época preindustrial probablemente ya ha sido superado en el promedio anual, y detener las emisiones solo detendría el aumento adicional a largo plazo.

Basándonos en modelos climáticos que consideran la lenta absorción del CO2 por los sumideros naturales (océanos y biosfera) después de un cese total de emisiones, y asumiendo una Concentración de CO2 en 2025 de 427 ppm y una anomalía de temperatura media de 1,5 ºC (respecto a la era preindustrial 1850-1900) lo que podemos esperar es esto:

Concentración de CO2 y anomalía de temperatura media mundial respecto a la época preindustrial esperadas, si hoy mismo alcanzáramos las emisiones 0.

Tabla 4. Concentración de CO2 y anomalía de temperatura media mundial respecto a la época preindustrial esperadas, si hoy mismo alcanzáramos las emisiones 0.

A la vista de la tabla lo que podemos esperar, es un incremento de las temperaturas indefinido hasta que realmente las emisiones sean cero, momento a partir del cual nuestros nietos podrían beneficiarse de los resultados. 

Emisiones reales

Como este escenario (emisiones cero)  no va a suceder, lo que pasará realmente es que la concentración de CO2 y la temperatura media mundial seguirán incrementándose indefinidamente hasta que la escasez de combustibles fósiles debida a su agotamiento comience a disminuir las emisiones.

Previsiones de calentamiento según escenarios de emisiones
Figura 6. Anomalía de temperatura real que podemos esperar según tres escenarios de emisiones. El peor es el más realista, aunque podría cortarse antes debido a la escasez. Fuente: Agencia Internacional de la energía.

Para cuando esto suceda, es muy probable que la anomalía de  temperatura haya rebasado ampliamente los 2ºC, y el cambio climático estará desbocado. La inercia tanto en las emisiones como en la subida de temperaturas, aparte de otros procesos climáticos prácticamente irreversibles como el derretimiento de las capas polares o el colapso de las corrientes oceánicas  nos abocarán a un clima descontrolado durante lo que resta de siglo XXI y una lentísima vuelta a la “normalidad” durante los siglos XXII y XXIII en el mejor de los casos. Para entonces no quedará ni el recuerdo de los políticos que firmaron los protocolos de la vergüenza.


PD. Yo ya me desplazo en mi vehículo diésel con emisiones netas de CO2 cero. Pues reposto con combustible 100% de origen vegetal; biodiésel procedente de aceite de cocina usado. Algo es algo, no puedo permitirme un vehículo eléctrico por que no soy millonario, (no tengo garaje donde cargarlo). Como punto negativo, este modelo del biodiésel renovable tampoco se puede replicar en todo el parque automovilístico.